


Mítica estatua del fotógrafo parada obligatoria para los que van con cámara...
A medida que vas avanzando te puedes encontrar con fauna variada, aunque a la hora que fuimos ya solos vimos un par de pavos reales, que acostumbrados a los mirones iban y venían mostrando sus bonitos colores

Y al final del todo llegas al pequeño lago, famoso por su barca "La Paloma", y sus simpáticos patos, siempre deseosos de acudir a las llamadas de los miles de adultos y niños que les ofrecen trozos de pan o gusanitos...

A Michelle le encantó darles casi toda su bolsa; cogía un puñado y se lo tiraba, pero la pobre como no llegaba bien los tiraba muy cerca de la piedra y los patos tenían que hacer malabares para cogerlos, jiji. Pero le encantó ir a verlos y darles de comer, no quería irse ni a tiros!




Hola, papá!! Gracias por las fotos! ;)
Una tarde de otoño de lo más entretenida.